Sensórica y sistemas embebidos
La inteligencia artificial no empieza siempre en una pantalla. Muchas veces empieza mucho antes: en un sensor que mide temperatura, presión, movimiento, humedad, imagen, vibración o cualquier otra señal del entorno físico.

El Internet de las Cosas, o IoT, ha permitido conectar sensores, máquinas y plataformas digitales. Pero el siguiente paso no consiste solo en conectar más dispositivos, sino en hacerlos más capaces.
Eso es el hardware inteligente: dispositivos que capturan datos, los procesan cerca de su origen y pueden activar respuestas técnicas de forma más rápida y eficiente. Esta idea está muy relacionada con el concepto de edge intelligence, que propone acercar la inteligencia artificial al punto donde se generan los datos, reduciendo dependencia de la nube, latencia y consumo de comunicación. El paper Edge Intelligence: Paving the Last Mile of Artificial Intelligence With Edge Computing describe precisamente esta convergencia entre IA, edge computing e IoT.
En Brio trabajamos en esa frontera, integrando sensórica avanzada, sistemas embebidos, inteligencia artificial y plataformas digitales. Proyectos como eSTRES, orientado a la detección y gestión del estrés mediante sensores biométricos, algoritmos y aplicaciones digitales, muestran cómo el hardware deja de ser una pieza aislada y se convierte en parte de una solución completa.